“Road To London con el #MétodoLirio” by @carlos_chubi

“Road To London con el #MétodoLirio” by @carlos_chubi

El próximo domingo 26 de abril, salvo causa de fuerza mayor, correré el Maratón de Londres, uno de los seis grandes del mundo (uno de los World Marathon Majors –WMM- junto a Nueva York, Chicago, Boston, Berlín y Tokio). En solo una semana. Una brutal experiencia –como lo describen muchas personas que la han vivido- que todo ‘runner’ aficionado querría correr al menos una vez en la vida y que a mí me llega de la forma más fortuita e impensada posible: mediante un sorteo.

Fue antes del pasado verano cuando tras el aviso de un amigo de la Marea Naranja una docena de compañeros nos apuntamos al sorteo oficial de dorsales para el Maratón de Londres, en el cupo reservado para no residentes en Reino Unido. Todos rellenamos el formulario online sin pensar que podía tocarnos y de una forma un tanto compulsiva. ¿Las probabilidades reales de ser agraciado? Técnicamente las desconozco, pero deben ser ínfimas, propias de cualquier lotería o juego de azar. He leído incluso en varios blogs y webs españolas comentarios de runners que dudan de que realmente exista tal sorteo, pues lo han intentado sin éxito durante años y además no conocen el caso de nadie a quien jamás le haya tocado.

Pues sí existe. Aquí estoy para corroborarlo. Y no solo yo. De los 12 amigos que nos apuntamos al sorteo nos tocó a dos, para desafiar aún más a la aritmética. Fue allá por septiembre, varios meses después de habernos inscrito y habiéndonos olvidado de aquel sorteo cuando la mayoría de nosotros recibe un email de la organización del Maratón. No ha habido suerte, no eres el elegido. Todos lo reciben menos dos: Paco Eloy Valverde y yo, que un par de horas después seguimos sin tener ninguna respuesta. Y de repente aparece en la bandeja de entrada una confirmación como la de la foto que acompaña a este artículo: ¡me ha tocado!

FOTO1 Email Londres

FOTO1 Email Londres

Ninguno de los dos nos habíamos planteado seriamente ir a Londres a correr el Maratón. Pero la propia dinámica te acaba atrapando. Pagas el dorsal (la organización te da un plazo concreto y si no pierdes la plaza), montas un viaje ‘runner-turístico’ con la familia y acabas por mentalizarte de que al año siguiente (que ya es en realidad la semana que viene) corres en Londres, mi primer maratón internacional (ya he probado esta mítica distancia en Málaga, Madrid, Valencia y Sevilla) y el primero en toda su vida de Paco Eloy.

MÉTODO LIRIO

El pasado mes de diciembre me planteo que Londres es un sueño demasiado bonito como para hacerlo sin un plan de entrenamiento específico, sin un objetivo claro de carrera. Y decido entonces ponerme en manos de un entrenador, más bien del Entrenador, otro de los amigos de la Marea Naranja: Rubén Lirio. Y sentir de paso esa sensación única de entrenar con el (ya archifamoso en el círculo más cercano) Método Lirio. “O te destruye o te hace más fuerte” dicen. Algunos compañeros de la Marea ya habían probado la experiencia del ‘mister’ y su evolución ha sido brutal, como brutal también era lo que les hacía sudar. Grandes recompensas si hay grandes esfuerzos. De ahí la terrorífica fama del método, una aplicación práctica y evolucionada-mejorada de la experiencia propia de Rubén en el resto de las personas (atleta de la selección española en categorías inferiores y ahora amateur con sub 2 h. 45’ en maratón y sub 1 h. 15’ en media).

El objetivo prioritario para Londres, en mi caso, está claro que es disfrutar de la experiencia, de esta carrera única, aprovechar cada zancada para que las emociones vayan adueñándose de mi cuerpo y las endorfinas fluyan de tal manera que aún días después de acabar la carrera siga en una nube que solo las personas que han corrido un maratón comprenden realmente.

Pero cuando llevas algunos años corriendo y has completado varios maratones, llega un momento en que buscas algo más, superar tus propios límites, ponerte a prueba, desafiarte, progresar… en definitiva, no conformarte a priori con el único objetivo de ser ‘finisher’. No hace mucho que yo me puse a correr. Unos cuatro años aproximadamente. Soy de hecho un negado para este deporte. Correr es lo que peor he llevado siempre, nunca lo he practicado, y por eso en su día me lo propuse como un reto personal, superarme en lo que peor se me daba, hasta que ha acabado enganchándome más de lo inicialmente imaginable.

Tan impensable que aquí estoy corriendo maratones, yo, que llevé botas ortopédicas hasta los 10 años aproximadamente (aún recuerdo la primera vez que fui con mi madre a comprarme unos tenis, todo ilusionado, porque quería ser como el resto de mis amigos). Yo que de niño tenía bastantes papeletas de quedarme en silla de ruedas, según los médicos, tras mis problemas de caderas con ambas piernas escayoladas durante meses, la operación de pies planos o el raquitismo que tuve muy pequeñito porque no comía. Mi cuerpo sufrió más de lo debido en mi infancia y cualquier tarea física normal siempre me ha supuesto un extra de esfuerzo, una quimera en muchos casos.

Foto 2 Valencia

Foto 2: Junto a Rubén Lirio (primero por la izquierda) y los amigos Carlos Pérez y Óscar Naranjo tras completar el Maratón de Valencia 2013

El objetivo al alcance para una inmensa mayoría de los corredores, tiempo mediocre para muchos, es para mí uno de mis mayores retos. Bajar de las 4 horas en maratón. Esa cifra mágica de 3 h. 59’ 59” reflejada algún día en mi Garmin… Y así se lo hice saber a Rubén: “Quiero un sub 4 h. en Londres”. Y Rubén me diseñó la pócima secreta, su magia y sabiduría en forma de tabla de Excel, y ésta a su vez transformada en horas y horas de entrenos, de esfuerzos, de gratificantes dolores, de satisfactorias agonías.

Para tener una referencia cercana mi mejor marca en maratón es 4 horas 33 minutos, conseguida en Madrid hace un par de años junto a mi inseparable Carlos Pérez. Así que se trata de meterle un bocado de más de media hora a la mejor marca. En el primer maratón (Málaga 2011) me fui hasta las 5 horas y 15 minutos y el resto (Sevilla 2014 y Valencia 2013) han estado entre Málaga y Madrid.

Llevo haciendo planes de entrenamiento desde que corro, pero todos sacados de Internet, imagino que muy válidos, pero sin un ‘feedback’ con nadie, sin una referencia que vea tu evolución, tus sensaciones y reprograme en función de los resultados que vas obteniendo. En definitiva, sin un entrenador que te aconseje y vea qué es lo que mejor se adapta a tus características. Y la diferencia se nota, vaya si se nota.

Empecé el Método Lirio el 15 de diciembre, mucho antes de lo que estipulaba el plan, pero me moría de ganas por comenzar. Y los resultados han sido espectaculares. No solo por los tiempos, sino por las sensaciones conseguidas. El esfuerzo es grande, hay que reconocerlo, y el sacrificio es importante. Pero saca lo mejor de ti. Tanto físicamente como en actitud. Consigue que realices cosas impensables hasta entonces. Trabajas con cabeza, con lógica, me atrevo a decir incluso que optimizas el tiempo de entrenamiento hasta límites insospechados.

Foto3: Uno de los muchos entrenamientos de este invierno. En Los Álamos con los amigos de la Marea. Paco Eloy Valverde (mi compi de Londres) de azul, el primero por la derecha

Foto3: Uno de los muchos entrenamientos de este invierno. En Los Álamos con los amigos de la Marea. Paco Eloy Valverde (mi compi de Londres) de azul, el primero por la derecha

Mi absoluta negación con el atletismo no es por no esforzarme o no entrenar. Ni siquiera por actitud (nunca he abandonado en ninguna carrera… además de maratones ya he corrido decenas de medias maratones, trails de montaña e incluso una ultra). No es la actitud sino la aptitud. El año del Maratón de Madrid (2013) –año del Reto en el lenguaje de los compañeros de la Marea Naranja-, acumulé más de 2.300 kilómetros entre entrenamiento y competición.

Con el Método Lirio pronto empiezan a llegar ritmos y tiempos en los entrenamientos que jamás habría sospechado. Hago algunos miles en 4’20 y pocos segundos y golpeas el reloj a ver si es que se ha quedado bloqueado. Sigues trabajando duro, sigues teniendo ese asesoramiento diario vital (vía telefónica, sea a la hora que sea, impagable) y la alegría por vivir la experiencia de correr Londres se ‘intoxica’ con la posibilidad real de hacer tu mejor marca, de rebajar la mágica barrera de las 4 horas y con la propia satisfacción diaria que te aporta un buen entrenamiento. Cada día peleas por superar el ritmo de la semana anterior, a cada paso te exiges más. Las endorfinas campan a sus anchas por tu cuerpo y aún quedan meses para la gran cita.

Foto 4: En la media maratón de Torremolinos

Foto 4: En la media maratón de Torremolinos

EL SUB 1 H 50’ DE TORREMOLINOS

En la Media Maratón de Torremolinos consigo bajar la mítica cifra (para mí) del 1 h. 50’. Es junto a la barrera de las 4 horas en maratón la otra marca que me obsesiona. Y lo consigo solo dos meses después de comenzar el plan y aún a dos meses y medio de Londres. En esos momentos, con mi MMP en Media, estoy para hacer sub 4. Felicidad a raudales, y contención por parte de Rubén. “Vas demasiado rápido en la progresión, hay que frenarte para que no llegues a Londres en un pico de forma descendente”.

FOTO 5: Con compañeros de la Marea tras acabar la Media Maratón de Torremolinos. Yo subido a hombros por Salva Méndez, con Paco Eloy a la derecha

FOTO 5: Con compañeros de la Marea tras acabar la Media Maratón de Torremolinos. Yo subido a hombros por Salva Méndez, con Paco Eloy a la derecha

Y así siguen pasando las semanas. Hasta justo la Media Maratón de Málaga, el 22 de marzo, el test importante para Londres, la última prueba. Llevo varios días con tos pero no le hago mucho caso. La noche antes de la carrera apenas duermo por culpa de esa tos y el día de la prueba me quedo sin gasolina a partir del kilómetro 8. Una sensación extraña. Sufro mucho más de lo debido para simplemente bajar de las 2 horas cuando llevaba el objetivo de mejorar la marca de Torremolinos. Ese sub 2 h. que lo completo gracias a la compañía inestimable en carrera de Joaquín Pérez me parece un tiempo horroroso. Hoy con perspectiva me parece un milagro para como realmente estaba de salud.

En aquel momento ya habían empezado dos semanas y media en las que caigo enfermo. Primero con una mezcla de inflamación de bronquios junto con algo de alergia que me tiene 10 días sin parar de toser. Y sin dar con la clave para recuperarme. A un mes de Londres y en las semanas más importantes de carga de entrenamientos me quedo en el dique seco. Hasta entonces no me había saltado un solo entreno (casi siempre 6 días a la semana) desde el 15 de diciembre cuando empecé con el plan. Tres meses ‘cumpliendo religiosamente’. Y después, justo cuando empezaba a superar los problemas respiratorios y la tos, me llega una contractura intercostal provocada de tanto toser.

foto 6 a. La contractura

Foto 6: La contractura

Foto 7: Las medicinas

Foto 7: Las medicinas

Y me planto a tres semanas de Londres con un inoportuno parón, con el cuerpo muy débil, desentrenado y habiendo perdido las principales semanas de carga del plan. Un contratiempo en toda regla que el ‘mister’ Rubén trata de subsanarlo con toda su sapiencia. Empieza una semana –justo la pasada- en la que el lunes por la mañana estoy en la camilla del Doctor Dolor (nuestro gran fisio de la Marea Pepe Rodríguez, vital en mi recuperación y también durante toda la preparación) casi sin poder andar y seis días después (el pasado domingo) completo la tirada más larga hecha hasta la fecha para la preparación de Londres: 28 kilómetros. Entre medias varios días con sesiones de mañana y tarde para acumular carga sin castigar en exceso al cuerpo. Ese viernes ya completo de nuevo un entreno medio decente (los primeros días tras mi regreso son horrorosos tanto en ritmo como en sensaciones) y acabo la semana con 102 kilómetros acumulados.

Y llegamos a la penúltima, en la que estamos ahora mismo. Sigo entrenando y tratando de recuperar todo lo posible, aunque ni por asomo estoy como antes de la Media Maratón de Málaga. Estas cosas suceden así. Nunca existen las condiciones perfectas para una carrera. Estoy convencido. Puedes planificarlo todo al milímetro, tener fuerza de voluntad, organizarte… que al final nunca llegaremos al día clave como nos hubiera gustado por una enfermedad, una época terrible de trabajo que nos hizo saltarnos entrenamientos, cuestiones familiares, hasta contratiempos en la propia carrera. No hay que martirizarse por ello. Y mucho menos renunciar. Llegado el momento simplemente se trata de dar todo lo que se tenga. Sin más. Siendo así habrás cumplido, con independencia del tiempo que marque el reloj de meta.

Foto 7: NO RENDIRSE

Foto 7: NO RENDIRSE

Ahora mismo no estoy para hacer sub 4. El maratón de Londres es una incógnita para mí en cuanto a qué tiempo seré capaz de hacer. Aun así lo intentaré. Aun así trataré de hacer Mejor Marca Personal (MMP). Daré todo lo que tengo, y si acaso un poco más, como siempre hago. Son ya muchos años en los que solo rindo cuentas a mi conciencia, bastante exigente por cierto, y a esa es muy difícil engañarla. En ningún momento de estas últimas difíciles semanas se me ha pasado por la cabeza no correr, renunciar. He vuelto con más ganas incluso, aunque las fuerzas todavía no son las mismas y me han faltado un par de semanas más.

A mis espaldas llevo cuatro meses y medio de preparación y algo más de 700 kilómetros. El domingo 26 estaré en la línea de salida con Paco Eloy y a ver qué carrera nos sale. Ojalá se den las condiciones perfectas y me acerque todo lo posible a mi objetivo inicial.

Foto 8

Foto 8

Pese a todo, la ilusión que tengo es inmensa. Llegado el momento si es necesario me pondré a andar. Pero siempre con la sonrisa en la cara, con ese gesto torcido de saber que no vas cómodo y que aún puedes apretar un poco más. Tratando de derribar nuevas barreras, de superar mis propios límites. Y acordándome de toda la familia de la Marea Naranja desde la distancia. Aparte de la mía propia, claro está.

Vamos allá Londres. Si puedes soñarlo puedes lograrlo.

FOTO 9. La familia de la Marea Naranja en la Media Maratón de Málaga 2015, aunque no al completo

FOTO 9. La familia de la Marea Naranja en la Media Maratón de Málaga 2015, aunque no al completo

1 Comment

  • victor Posted abril 18, 2015 20:06

    Tu eres un crack, y lo sabes, ¿que más da sub4 o lo que sea? Lo importante es que disfrutéis los dos de la carrera
    Un abrazo¡¡¡¡

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